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Bienal de Mujeres

Bienal Miradas de Mujeres

Fátima Conesa: LaberintoMarzo 2014–Junio 2014

Título
Laberinto
Número
P/A
Año
2013
Técnica
Litografía sobre plancha de aluminio
Premio
Seleccionada en los XX Premios Nacionales de Grabado MGEC. Marbella
Título
Ruta XXXIII
Número
1/1
Año
2014
Técnica
Aditivas y punta seca sobre metacrilato iluminado a mano con acuarela y grafito
Título
Ruta XXXIV
Número
1/1
Año
2014
Técnica
Aditivas y punta seca sobre metacrilato iluminado a mano con acuarela y grafito
Título
Ruta XXXV
Número
1/1
Año
2014
Técnica
Aditivas y punta seca sobre metacrilato iluminado a mano con acuarela y grafito
Título
Paisaje 1
Número
1/3
Año
2013
Técnica
Litografía sobre plancha de aluminio
Título
Paisaje sonoro
Número
1/2
Año
2013
Técnica
Litografía sobre plancha de aluminio
Título
Ruta imposible
Número
1/4
Año
2013
Técnica
Litografía sobre plancha de aluminio
Título
Laberinto 5
Año
2013
Técnica
Acuarela y grafito sobre papel
Título
Laberinto 6
Año
2013
Técnica
Acuarela y grafito sobre papel
Título
Laberinto 7
Año
2013
Técnica
Acuarela y grafito sobre papel
Título
Laberinto 8
Año
2013
Técnica
Acuarela y grafito sobre papel

Con esta exposición Fátima Conesa nos reta a introducirnos en los laberintos de su creación a través de una serie de grabados y dibujos. Cada Laberinto es una imagen con algo de hipnótico, un refugio donde meditar, una ventana a lo subjetivo.

Lo primero que podemos detectar al contemplar las obras es que Conesa es una buena grabadora y se desenvuelve con soltura en la técnica, consiguiendo excelentes resultados. La plancha de aluminio o el metacrilato son los soportes que utiliza y los medios para trabajar sobre ellos van desde la tradicional litografía a las más actuales técnicas aditivas, sin olvidar la punta seca o la intervención manual con acuarela.

Estéticamente es un trabajo que se corresponde con lo gestual, recordándonos aquel movimiento artístico francés que se denominaba supports surfaces, simultáneo al expresionismo abstracto americano. Pero también se inscribe, por parentesco, en la Escuela Yi de arte abstracto chino, cuyas formas recuerdan a estos laberintos de la artista.

Al margen de referencias, la obra de Conesa es sobria, franca y directa. El momento de la creación es intenso y breve, pero no espontáneo. Ella misma lo califica como resultado de un "estado zen", pues antes de la ejecución el pensamiento no descansa, pero a la hora de llevarlo a cabo el gesto breve materializa la solidez de las ideas plásticas.

En la carrera de Fátima Conesa esta serie marca el fin de una etapa puramente abstracta y abre un camino hacia otras imágenes que, sin duda, volverán a atraparnos, a sorprendernos.

La labor de Fátima Conesa ha sido reconocida con premios tales como el Certamen de Artes Plásticas Desencaja 2013, Beca Casa Falconieri en el Primer Festival Internacional de Grabado Fig Bilbao, seleccionada en los XX Premios Nacionales de Grabado MGEC Marbella, Primer Premio III Bienal de Grabado al Aguafuerte de Valladolid, Primer Premio en la 21ª edición del Certamen Joan Vilanova de Manresa o la Beca 2012 Fundación CIEC de Betanzos, entre otros.

Hay hermosos y bien asfaltados senderos por los que hombres y mujeres de principios firmes caminan dulcemente a lo largo de su existencia. Fin de la cita bucólica. Porque esto no viene a ser una pastoral sino, más bien, un texto para una artista, es decir, una señorina que se empeña en despreciar los caminos rectos para construir una y otra vez laberintos a través de los cuales, por definición, se viaja de un sitio a otro por el camino más difícil. Conocemos grandes y famosos exploradores de laberintos: los que se mueven durante años en uno y de pronto, gracias a una revelación o un hartazgo, se pasan a otro, totalmente diferente: Kandinsky, Rothko, Malévich y todos esos locos rusos; los hay que se pegan años y años dando vueltas en los mismos caminos y se niegan a abandonar los cálidos pasadizos que tan bien conocen: y está Picasso, sí, ese hombrecillo malagueño que cada mañana desayunaba café con laberintos. Conocemos las idas y venidas de todos ellos por los retorcidos dédalos, sus paseos en busca del robusto minotauro o de la chica lánguida que regala un final feliz a la peli. Pero es difícil rastrear una obra que esté a medio camino entre un laberinto y otro. Por lo que sé, éste es el caso de la muestra que Fátima Conesa tiene a bien mostrarnos. FC nos dice: amiguitos y amiguitas, he salido de un complicado laberinto y sé que me aproximo a otro. Sólo tengo unos minutos de oxígeno, sólo me permito unos metros en línea recta. Y el trabajo realizado en ese ínterín lo pueden ustedes ver ahora en málaga-la-bella, una obra de apariencia placentera y feliz, realizada por una artista que no tendría por qué volver a remangarse y pelear a brazo partido contra las buenas maneras y los manuales de la perfecta esposa. Fatima, todos lo sabemos, volverá a hacerlo, se colocará de nuevo ante un portalón oscuro y dará sus primeros pasos en una nueva oscuridad, riéndose de las carreteras de cuatro carriles y susurrando con emoción renovada la máxima del cómico: «Estos son mis principios; si no le gustan tengo otros».