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Unai San Martín: Gran VíaOctubre 2009–Marzo 2010

Determinados lugares de la ciudad se convierten en mitologías, tanto históricas como privadas. La Gran Vía de Madrid es uno de esos lugares emblemáticos no solo por los acontecimientos sociales que la han tenido por testigo, sino también por las incontables experiencias personales que se desarrollan en sus esquinas y cruces, noche y día. Unai San Martín, utilizando la sutil técnica del heliograbado y su infinita gama del blanco al negro, nos devuelve esta Gran Vía como lugar público y como memoria privada.

En estos heliograbados es especialmente importante la presencia de la sombra.

Una antigua fábula de Plinio el Viejo (+79 d.C.) sitúa el origen de la pintura en Corinto, donde una joven muchacha, hija del alfarero Buades de Sición, habría trazado el contorno de su amante sobre una pared, a la luz de la vela.

La sombra como tema artístico ha estado indivisiblemente unida a la historia del arte occidental. Su intencionalidad ha sido fundamentalmente naturalista, al subrayar la verosimilitud de lo representado. Pero cada época la ha dotado de connotaciones diferentes. Y en concreto la fotografía —tan vinculada al heliograbado— ha sido descrita como el arte de la luz y la sombra.

Por medio del heliograbado, Unai San Martín traslada un negativo fotográfico, mediante luz y gelatinas, a una plancha de cobre. Esta es posteriormente estampada en un tórculo como un grabado a la aguatinta. El heliograbado, técnica extensamente explorada por el artista durante los años que ha vivido en California, donde reside en la actualidad, le permite manipular la plancha para modificar luces o conseguir negros de todas las tonalidades.

Esta carpeta está compuesta por seis heliograbados sobre papel Hannemuhle de gramaje 300 gr. Se ha realizado una edición de 35 ejemplares, numerados de 1/35 a 35/35. La serie ha sido estampada en el taller del artista en San Rafael, California.